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MENSAJE EN UNA BOTELLA - SEXTA TEMPORADA

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SEXTA TEMPORADA

87.- PORTAZOS

 

 Cerró la puerta del apartamento con fuerza. Estaba cabreado, muy cabreado, y no sabría decir con qué o contra quién porque en aquel momento se sentía furioso con todo y contra todos.

 ¿Qué coño les había dado a todos con suponer que conocía a ese tío? ¡A ver! ¡A santo de qué!

 Y no tenía sentido estar cabreado, lo sabía. Acababa de convertirse en millonario ¡Joder! La gente mataría por algo así y él… él…

 -Piensa, Bruno, piensa –se dijo en voz alta mientras se sentaba en el sofá- después de todo es lo que se te da mejor. Piensa. Ordena tus ideas, como si estuvieras resolviendo una ecuación. Como si esto fuera un problema matemático. De una en una. Las preguntas de una en una. Y las respuestas ordenadas. Y luego… luego decides que vas a hacer.

 Porque ese era el problema real, no sabía que iba a hacer. Ni siquiera sabía lo que quería hacer. Todo se había embrollado de mala manera en unos pocos días y él andaba desorientado. Completamente desorientado.

 -¡Hay que joderse! ¿De qué me estoy quejando? ¿De haber dejado una relación en la que me estaban estafando? ¿De haberme librado de un maldito parásito? ¿o quizás de haber ganado más dinero del que había imaginado nunca, solo con una llamada? ¡A ver, tío! ¿De qué te estás quejando, gilipollas?

 Se dirigió a la nevera a coger una Coca Cola mientras se calmaba. Eso de insultarse a sí mismo no era un buen comienzo. Pero la pregunta sí que era pertinente. ¿De qué se estaba quejando?

 Volvió al sofá con el refresco y una respuesta. Se estaba quejando de que su vida ya no era fácil. Mientras estuvo con Matthew todo había sido sencillo. Él tomaba las decisiones y hacía que se sintiese seguro. En una falsa seguridad, pero seguro. Con el futuro claramente trazado, con una relación que creía firme, con una empresa que consideraba suya. Y ahora tenía que empezar de nuevo porque nada de eso había sido real. Ni la relación, ni el futuro ni nada.

Y para acabar de arreglarlo se había tenido que tropezar con Brian. ¡Ah, Brian! Si, el maldito Brian, que se lo había follado y le había enfrentado a la realidad, demostrándole  que había hecho el imbécil de mala manera, a todos los niveles.

 -¡Bien, Bruno, bien! ¡Ahora échale las culpas a Brian! ¡¡Mierda!! Ya hablo solo. Era lo que me faltaba. Directo al manicomio.

 ¿Qué es lo que quiero? De verdad ¿Qué es lo que quiero?

 Recordó que Brian le había hecho una pregunta parecida y sonrió al recordar su respuesta. Había dicho que quería desarrollar un software que le hiciera rico, bien eso ya lo había hecho, ya era rico. Que quería ser Bill Gates… Bueno eso era una broma, él era mucho más guapo que Bill Gates y más joven. No, eso no era más que una broma. Que quería divertirse… Con todo el dinero que había ganado no creía que le costara mucho conseguirlo. Y…  ¿Qué más? ¡Ah, sí! Dije “quiero que me quieran”

 Se le borró la sonrisa de golpe. Porque era cierto. Quería que le quisieran. Que le quisieran de verdad. De todas las maneras en que una persona puede ser querida.

 Ya había tenido que renunciar a ser querido como miembro de su familia. Su madre había muerto y su padre... su padre lo miraba como a un bicho raro. Lo comprendía y no sentía rencor. El pobre hombre era una buena persona, pero no sabía como tratarlo. Era un rústico incapaz de comprender como le había salido un hijo así y a veces se lo quedaba mirando como si tuviera dos cabezas. Nunca lo maltrató, pero suspiró aliviado cuando los de la Fundación le ofrecieron llevárselo para que estudiara con otros niños “como él”. Aún había tenido suerte de que la “nonna” no hubiera intentado exorcizarle.

 Pero había otras formas de ser querido y él no estaba dispuesto a renunciar a ellas. Ese tío, Justin. Tenía una amiga que se jugaría el cuello por él. Él nunca había tenido algo así. Nunca. Cuando lo llevaron a aquel colegio esperaba encontrar a alguien que fuera su amigo. Pero encajaba tan poco allí como en su familia. Los grupos ya estaban formados y no consiguió integrarse en ninguno. Había sido una mala época. Y de la universidad mejor ni hablar. Porque la que él pensaba que había sido su mejor época  había resultado un fiasco. Matthew se aprovechó de su necesidad de sentirse amado. ¡El muy…!

 La había cagado, pero bien, con Matthew. Pero el muy cretino aún no había empezado a pagar por ello, porque se las iba a pagar. ¡Vaya que sí!  Pero Matthew no era su problema actual. Su problema era Brian.

 -¿Brian? ¿Por qué he dicho eso?  Brian solo me ha hecho sentir bien. Apreciado, respetado,  querido. Se ha preocupado por mí, por mi futuro. Me ha ofrecido ayuda sin tener ninguna obligación, me acogió en su casa, me ha dado un trabajo, hecho confidencias, compartido proyectos.   Ha hecho que me  enam…

 ¡Joder! ¿Es eso? ¿Me he enamorado de Brian? ¿Por eso estoy cabreado? ¿Porque yo le amo y él está luchando por recuperar el amor de otro?

 ¡Ay madre!

  

 

 

  

 

-Bueno, chicos ¿qué habéis conseguido?

 Brian había conectado el altavoz del móvil para que Justin pudiese escuchar la conversación, aunque le tenía prohibido hablar sin su permiso. El juego le estaba resultando muy útil. Mucho más de lo que creía al iniciarlo. Le había permitido hacer cosas que nunca hubiera podido hacer de otra manera. Porque, reconozcámoslo, a él no se le daba bien hablar de sentimientos, hacer reproches, dar lecciones morales, ni ninguna de esas conversaciones que tanto gustaban a las bolleras y en las que se sentía completamente desubicado. Cada vez que Justin decía “Tenemos que hablar” sufría un ataque de pánico.

 Pero a través del juego había podido explicar a Justin muchas más cosas y de forma mucho más clara que si hubieran tenido una de esas charlas que el chico debía haber sacado de algún maldito manual sobre vida conyugal. Y además se estaba divirtiendo de lo lindo. Eso tenía que reconocerlo. Una vez pasado el primer momento de duda, cuando estuvo a punto de parar temiendo haberse pasado, la cosa iba cada vez mejor. Justin se había calmado, por fin. Había dejado de darle vueltas y vueltas a sus sentimientos de culpa y de algún modo había decidido que dejar en sus manos la toma de decisiones era la mejor demostración de confianza que le podía hacer. Y en ello estaban. Era un cambio. Aunque, si tenía que ser sincero consigo mismo, por muy divertido que fuera, no deseaba que durase. Le gustaba demasiado su sunshine cabezota y respondón. Pero, de momento…

 -No hay problema. -dijo Ted-  Podrás disponer del efectivo para mañana, a partir de las 10,00. Nos han asegurado el ingreso en la cuenta de Kinnetic para esa hora. Ya hemos avisado a la sucursal del First Republic que hay en la misma calle que los juzgados para que puedas recoger el dinero en cuanto se fije la fianza.

 -¿Habrá suficiente? –preguntó Brian acariciando el pelo de Justin que permanecía callado, con la cabeza recostada en sus piernas.

 -Diez millones –dijo Cinthya.

 Brian impidió que Justin se incorporase de golpe por el sobresalto y le dirigió una mirada de advertencia ante su intención de protestar. Sonrió al verle abrir la boca sin emitir ningún sonido, mientras su respiración se agitaba por el esfuerzo que estaba haciendo para contenerse.

 -Un buen trabajo, chicos –los felicitó Brian-

 -Gracias –la voz de Ted sonó dubitativa- ¿Está Justin ahí? -preguntó-

 -Saluda a los chicos, Justin –dijo Brian.

 -Hola Ted, hola Cinthya. Muchas gracias. Seguro que no ha sido fácil conseguir tanto dinero en tan poco tiempo –miró el gesto de advertencia de Brian y se calló.

 -Bueno, no creas. La cosa se ha resuelto de forma inesperada… -Ted seguía sonando raro y Brian lo notó.

 -Justin, tiene que irse. Despedíos.

 -Adios, chicos, ya hablaremos –Justin se levantó obediente aunque con cara de mala leche y se quedó en pie esperando instrucciones de Brian que le señaló el dormitorio.

 -¿Adios? –se despidieron Cinthya y Ted, extrañados por la actitud de la pareja, oyendo el portazo de Justin por el móvil. -¿Brian?   ¿Qué…?

 Brian cogió el móvil y cortó el altavoz para que Justin no pudiera oír nada desde el dormitorio.

 -Explicádmelo –exigió.

 Fue Cinthya quien tomó la palabra.

 -Los bancos no nos dan el dinero hasta dentro de un mes. Las únicas garantías que aceptan hoy día son empresas en funcionamiento. Las propiedades ya no sirven, hay demasiadas en venta. Y los prestamistas de fianzas exigen casi el doble de lo que te dejan en concepto de intereses.

 -Pero habéis dicho que tendré el dinero mañana. ¿De dónde lo habéis sacado? Porque por mucho que hayáis ahorrado del sueldo que os pago, dudo que entre los dos reunáis los diez millones.

 -Lo ha puesto Bruno.

 -¿Qué? –se sorprendió Brian.

 -Ha vendido un programa a Microsoft y nos deja el dinero hasta que recibamos el crédito bancario –informó Cinthya.

 -¡Joder! –Brian aún no se había repuesto de la sorpresa.

 -Y… Brian, él no quería que te lo dijéramos –continuó Cinthya-  pero Ted y yo estamos de acuerdo en que la cosa es demasiado importante para andar ocultándotelo, después de todo no lo conocemos prácticamente. Quiero decir… La gente no va por ahí repartiendo millones así como así.

-No, es cierto. ¿Os dijo por qué no quería que me informaseis?

-Dijo que a Justin no le gustaría –respondió Ted –oye Brian ¿de qué conoce a Justin?

-No le conoce, Ted.

-Joder, pues habla como si lo conociera de toda la vida. Justin no quiere esto, a Justin no le gustará lo otro.

Brian se echó a reír.

-Pues espera a que empiece a hablar de mí, Ted. Se me sabe de memoria.

-¿Qué? ¿Cómo? –Cinthya y Ted preguntaron al mismo tiempo, asombrados.

-Ya os lo explicaré otro día. Ahora tengo trabajo. Gracias otra vez, chicos. Muchas gracias.

Cortó el teléfono y sonrió travieso mirando la puerta de la habitación. Cierto rubio tendría que recibir una lección sobre buenos modales. Una lección muy, muy dura. ¡Joder! ¡Lo que estaba disfrutando con el puto jueguecito!

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Comments
ninetic From: [info]ninetic Date: June 18th, 2009 12:35 am (UTC) (Link)
COMPrendo..bien..vamos al menos eso creo a este Bruno..claro..claro que necesita que le quieran..como todos lo necesitamos..y se me ocurre que a veces..no dejamos que lo hagan..es mas..no nos lo creemos..no creemos que nos quieren..porque tenemos miedo..y el miedo a veces es bueno..nos protege..pero tambien a veces el miedo es el peor de los enemigos..porque nos incapacita..Bien es cierto que a medida que pasan los años..se nos hace mas dificil querer..o a lo mejor..nos es tan facil..que ni tan siquiera nos damos cuenta de que lo estamos haciendo..

jocsflorals From: [info]jocsflorals Date: June 18th, 2009 09:55 am (UTC) (Link)
Como ya sabrás, me encanta lo de las frases célebres. Y hay una de Amado Nervo que me impresionó muchísimo cuando la leí por primera vez y que aquí viene al caso : "Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran?"

Cuando vi QAF y el enamoramiento de Michael, me vino a la mente. No importa cuanto le quiera Brian, a él nunca le será suficiente porque no es así como quiere ser amado por él.

Y lo mismo le pasa a Justin. No importa cuanto le demuestre Brian que le quiere, él quiere ser amado de otra manera y de ahí vienen los conflictos.

Yo creo que todo viene de que Justin y Michael siempre han tenido amor por parte de sus familias y su necesidad está saciada, por lo que pueden fijarse en los detalles. Brian no es tan exigente porque ha tenido tan poco amor que lo valora al máximo sin fijarse en "calidades".

Hay un detalle que me hizo mucha gracia en la serie. Cuando Justin ve la mesa Van del Rohe y habla de ella con admiración porque es una pieza de calidad, "con apellido" y Brian le pone los pies encima. Justin se fija en la calidad de la mesa, la valora por el nombre y el precio. Brian la ha comprado porque le ha gustado y la usa como le apetece, sin más. Para eso la tiene.

Hice una comparación con su forma de entender el amor. Justin le busca las vueltas, el valor, la importancia. Brian simplemente lo disfruta cuando por fin lo tiene.

Y el miedo siempre está allí. Es como si en un extremo de la cuerda estuviera el amor y en el otro el miedo. Y no puedes tener el uno sin el otro. Si coges la cuerda, te llevas el pack completo. En uno de los "capítulos anteriores" presenté a un Brian aterrado al darse cuenta de que lo que no sabe hacer es dejar de amar. Simplemente no sabe porque se aferra al poco amor que ha podido conseguir y se niega a soltarlo, aunque duela.
ninetic From: [info]ninetic Date: June 20th, 2009 11:37 am (UTC) (Link)
EXACTO...si..Amado Nervo y tu..habeis dado en el clavo..si lo sabre...yo..Tambien se que el amor de Brian..es el de verdad..el que esta pegado a la tierra..el que se extiende..y permanece..sin mas..sien entrar en detalles porque no los necesita sin buscarle tres pies al gato..porque asi son las cosas..porque la llamas como la llamas..ES UNA ROSA...

besos

p.d.- si..de acuerdo con esta teoria tuya..de porque Brian..valora el amor sin fijarse en los flecos que cuelgan...Empieza a ser sospechoso que ultimamente este tan de acuerdo con tus teorias...¿será el calor..los años que no pasan en balde jejejej...?
jocsflorals From: [info]jocsflorals Date: June 20th, 2009 09:39 pm (UTC) (Link)
No sé en tu caso, pero en el mío seguro que son los años, porque iba a decirte que eso de estar de acuerdo era cosa de telepatía y me ha salido "cosa de teletuvis". Que penita, madre, que penita, que se me va la olla malamente.
4 comentarios / Venga va, no te cortes

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